Más de 40 países han condenado este martes ante la ONU los ataques rusos contra la capital ucraniana, Kiev, después de que Rusia recomendara al personal diplomático abandonar la ciudad y amenazara con recrudecer las ofensivas. La Unión Europea y Naciones Unidas lideraron la condena, con un claro mensaje: «Deje de atacar civiles».
La escalada de la violencia se produce tras las advertencias de Moscú de intensificar sus embestidas sobre Kiev, lo que ha provocado una reacción diplomática inmediata. Varios representantes rusos en territorio europeo han sido convocados a consultas, mientras la embajada rusa en Berlín ha negado cualquier intención de atentar contra la población civil o sedes diplomáticas, y ha anunciado que los ataques serán «quirúrgicos» contra sedes militares y centros de poder.
Presión internacional sobre Rusia
La condena, respaldada por más de 40 países en la ONU, supone un nuevo gesto de presión internacional sobre el Kremlin, que ya ha sido sancionado en repetidas ocasiones por su invasión de Ucrania. La postura de la UE y la ONU refuerza la exigencia de cesar los ataques contra objetivos civiles, un principio del derecho internacional humanitario.
España, como miembro de la OTAN y la UE, respalda la condena y mantiene su apoyo a Ucrania en el marco de la política común de seguridad europea. La situación en Kiev sigue siendo tensa, con la población civil expuesta a los bombardeos rusos que, según las autoridades ucranianas, ya han causado víctimas en las últimas horas.




