Las Fuerzas Armadas de Rusia han llevado a cabo este martes un ataque combinado con misiles y drones contra los principales centros urbanos de Ucrania, dejando al menos 11 muertos y un centenar de heridos, según las autoridades ucranianas. Kiev, Dnipro y Járkiv han sido los objetivos más castigados por la ofensiva, que ha alcanzado infraestructura civil y residencial.

Una ofensiva anunciada

El bombardeo se produce días después de que el Kremlin advirtiera de que lanzaría ataques en represalia por una acción que atribuye a Kiev contra un dormitorio estudiantil en la región ocupada de Lugansk, que causó 21 muertos. El Ministerio de Defensa ruso no ha emitido aún un comunicado oficial sobre el ataque de este martes, pero fuentes del Ejército ucraniano citadas por medios internacionales confirman que se trata de una escalada significativa.

Impacto en la población civil

Los servicios de emergencia ucranianos trabajan en las zonas afectadas, donde los equipos de rescate buscan supervivientes entre los escombros. La infraestructura energética también ha resultado dañada en algunas localidades, lo que podría agravar la situación humanitaria en plena primavera. La alcaldía de Kiev ha pedido a los residentes que permanezcan en refugios mientras continúan las alertas antiaéreas.

La comunidad internacional sigue de cerca los acontecimientos. La Unión Europea y la OTAN, a las que España pertenece, han condenado el ataque y reafirmado su apoyo a Ucrania, aunque por el momento no se han anunciado nuevas sanciones ni medidas militares adicionales.