La carrera por la computación masiva necesaria para entrenar modelos de inteligencia artificial ha llevado a la startup Anthropic a firmar un acuerdo multimillonario con SpaceX, la empresa de Elon Musk. Según la documentación de la salida a bolsa de SpaceX, la compañía de IA pagará 15.000 millones de dólares anuales para acceder al centro de datos Colossus, ubicado en Memphis (Tennessee). El centro alberga 100.000 GPUs.

Un acuerdo para asegurar la infraestructura de IA

La demanda de capacidad de cómputo para entrenar modelos de lenguaje de última generación supera ampliamente la oferta disponible. Ante esta escasez, Anthropic ha optado por garantizarse el acceso a una de las mayores instalaciones de computación del país, propiedad de SpaceX. El contrato, anunciado a principios de mayo de 2026, supone un flujo de ingresos estable para la empresa espacial de Musk, que a su vez obtiene financiación para sus propias operaciones.

Es la unión de dos visiones opuestas de IA que ahora dependen una de la otra, según un analista del sector citado por la documentación del acuerdo.

Elon Musk ha sido un crítico abierto de los enfoques de seguridad de Anthropic, pero el acuerdo demuestra que las necesidades prácticas de infraestructura pueden imponerse a las diferencias filosóficas. El centro Colossus fue construido originalmente para los proyectos de inteligencia artificial de SpaceX y ahora se alquila a terceros a precios de mercado.

Las cifras del acuerdo

Según la documentación presentada ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), el contrato tiene una duración mínima de cinco años, lo que eleva el compromiso total a 75.000 millones de dólares. La noticia ha llamado la atención de los inversores, que ven en este tipo de acuerdos una señal de la creciente concentración de poder computacional en unas pocas manos.

Anthropic, fundada por ex empleados de OpenAI, compite directamente con su rival en el desarrollo de modelos de IA seguros y alineados. El acceso garantizado a los centros de datos de SpaceX le proporciona una ventaja estratégica en términos de capacidad de procesamiento, aunque a un coste que supera el presupuesto anual de muchas empresas tecnológicas medianas.