El restablecimiento del tránsito de buques por el estrecho de Ormuz, punto estratégico por el que circula cerca del 20% del consumo mundial de petróleo, podría demorarse varias semanas después del acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Así lo indican reportes de navieras y aseguradoras, que advierten de que los armadores no reanudarán el paso hasta que estén plenamente satisfechos con las garantías de seguridad derivadas del pacto.
Exigencias de las navieras
El consejero delegado de Mitsui O.S.K. Lines (MOL), la mayor operadora de petroleros del mundo, Jotaro Tamura, ha señalado en declaraciones a la prensa que las compañías necesitan verificar que el acuerdo entre Washington y Teherán es vinculante y que los riesgos para la navegación han sido eliminados. «Los armadores no reanudarán el paso hasta que estén satisfechos con el acuerdo entre Estados Unidos e Irán», afirmó Tamura, según fuentes del sector.
El estrecho de Ormuz, que conecta el Golfo Pérsico con el mar de Omán, ha sido escenario de tensiones recurrentes en los últimos años, con incidentes que incluyen la incautación de petroleros por parte de la Guardia Revolucionaria iraní y represalias estadounidenses. El cierre efectivo de la ruta durante los picos de la crisis elevó los precios del crudo y disparó las primas de los seguros marítimos.
Un proceso gradual
Los analistas del sector estiman que la reanudación completa del tráfico será gradual. Las aseguradoras, por su parte, exigen cláusulas específicas que cubran eventuales incidentes durante el periodo de transición, lo que podría retrasar la vuelta a la normalidad. Fuentes diplomáticas consultadas por agencias internacionales confirmaron que el calendario exacto sigue siendo incierto y que dependerá de la implementación sobre el terreno de los términos del acuerdo.
El pacto alcanzado entre Estados Unidos e Irán, cuyos detalles no se han hecho públicos en su totalidad, incluye supuestamente compromisos de no interferencia en la navegación y la retirada de fuerzas navales de la zona. Sin embargo, la desconfianza entre las partes sigue siendo alta, y las navieras prefieren actuar con cautela antes de arriesgar sus buques y tripulaciones.



