El mando militar conjunto de Irán ha anunciado el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas para el tránsito global de petróleo. La decisión, comunicada el 20 o 21 de junio de 2026, se produce como respuesta a los ataques israelíes en Líbano y a lo que Teherán califica de «mala fe» de Estados Unidos, así como su «claro incumplimiento de sus compromisos» para poner fin a la guerra.

El estrecho de Ormuz, situado entre Irán y Omán, conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano Índico. Por sus aguas transita una parte significativa del consumo mundial de petróleo, lo que convierte cualquier amenaza de cierre en un factor de alta tensión para los mercados energéticos globales.

La reacción de Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con cobrar peajes en el estrecho de Ormuz si no se logra un acuerdo con Irán. La declaración se produce en un contexto de creciente presión diplomática y militar en la región, donde Washington mantiene una presencia naval significativa. Trump no ha precisado cómo se implementaría esa medida ni cuál sería el coste del hipotético peaje, pero ha señalado que cualquier buque que transite por la zona bajo control iraní podría estar sujeto a tasas impuestas por Estados Unidos.

La decisión iraní llega después de que Israel intensificara sus ataques en Líbano, un movimiento que ha generado una escalada de tensiones en Oriente Próximo. Irán, aliado del grupo chií libanés Hezbolá, ha vinculado directamente el cierre del estrecho a la ofensiva israelí y a la postura de Washington, al que acusa de no haber cumplido sus promesas de desescalada.

El mando militar conjunto de Irán ha justificado la medida en respuesta a los ataques israelíes en Líbano y a la «mala fe» de Estados Unidos, así como su «claro incumplimiento de sus compromisos» para poner fin a la guerra.

De momento, ni la Armada iraní ha bloqueado físicamente el paso ni se han registrado incidentes con buques mercantes o militares. La amenaza parece formar parte de una estrategia de presión para forzar un cambio en la posición estadounidense e israelí ante el conflicto libanés.