El estrecho de Ormuz ha reabierto este viernes 19 de junio de 2026 al tráfico comercial, después de que Estados Unidos e Irán firmaran un memorando de entendimiento que desbloquea una de las rutas marítimas más sensibles del planeta. La reanudación de las exportaciones petroleras, así como de cargamentos de azufre y amoniaco, supone un alivio para los mercados energéticos globales y para países como España, altamente dependientes de los suministros que transitan por este paso.

El acuerdo, rubricado en una ceremonia no detallada, permite la reapertura inmediata del canal, que durante semanas permaneció bloqueado por las tensiones entre ambas potencias. Aunque no se han revelado cifras concretas sobre el volumen de tráfico esperado, los primeros buques ya han comenzado a atravesar el estrecho desde primeras horas de la mañana.

Clave para el suministro energético

Por el estrecho de Ormuz circula aproximadamente el 20% del petróleo y derivados que se consume en el mundo, lo que lo convierte en un punto estratégico de primer orden. Para España, que importa buena parte de su crudo de Oriente Próximo, la reapertura reduce el riesgo de disrupciones en el suministro y potenciales subidas de precios.

El memorando de entendimiento no solo afecta al crudo. También desbloquea el comercio de azufre y amoniaco, productos en los que España tiene intereses relevantes. La reanudación de estas exportaciones tiene un impacto directo en la industria química y agrícola de la región.

La crisis del estrecho de Ormuz se enmarca en las tensiones geopolíticas que han sacudido el golfo Pérsico en los últimos meses y que llevaron a Irán a restringir el paso a buques mercantes. La firma de este entendimiento representa un giro diplomático significativo, aunque los detalles del acuerdo no han trascendido públicamente.