El Ejército israelí ha prolongado su operación militar en el sur de Líbano más allá de la denominada «línea amarilla», una franja fronteriza trazada unilateralmente por Israel, según informaron fuentes militares israelíes este 26 de mayo. La orden partió del primer ministro, Benjamin Netanyahu, quien el lunes instruyó a las tropas a intensificar el asedio en la zona, en el marco de las crecientes tensiones con el grupo chií Hezbolá.
La ampliación de la ofensiva se produce un día después de que Netanyahu ordenara «eliminar las amenazas» contra suelo israelí. Al menos 12 personas, entre ellas varios miembros de una misma familia, murieron en los nuevos ataques, según recogen medios locales. El Ejército israelí no ha confirmado el balance de víctimas, pero defiende que sus acciones se dirigen contra posiciones de Hezbolá.
Una escalada que reaviva el fantasma del conflicto regional
La «línea amarilla» es un concepto no reconocido por la comunidad internacional que Israel trazó en su frontera con Líbano. Su superposición supone un paso más en la escalada militar en la región, donde las hostilidades entre Israel y Hezbolá se han intensificado en las últimas semanas. Analistas consultados consideran que esta expansión incrementa el riesgo de un conflicto abierto que podría desestabilizar el sur de Líbano y arrastrar a otros actores regionales.
Israel justifica la operación en la necesidad de neutralizar la capacidad de ataque de Hezbolá, que cuenta con un amplio arsenal de cohetes y misiles. Sin embargo, la ofensiva ha provocado nuevas víctimas civiles y ha sido criticada por organizaciones humanitarias, que denuncian posibles violaciones del derecho internacional.




