Las reservas estratégicas de petróleo de Estados Unidos han caído a su nivel más bajo desde 2004, según datos oficiales de la Administración de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés). El descenso responde directamente al impacto de la guerra contra Irán, que ha obligado a Washington a recurrir a sus almacenes de crudo para estabilizar los mercados.
Los datos de la EIA muestran que las existencias de petróleo en los depósitos estratégicos estadounidenses se sitúan en mínimos no vistos en más de dos décadas. La Reserva Estratégica de Petróleo (Strategic Petroleum Reserve, SPR), creada en 1975 para garantizar el suministro en caso de emergencia, ha experimentado una sangría constante desde que comenzaron las hostilidades con Irán.
El conflicto, que estalló a principios de 2025, ha disparado la demanda de combustible para las operaciones militares y ha interrumpido el flujo de crudo desde Oriente Próximo, obligando a la Casa Blanca a liberar barriles de la reserva para contener la subida de los precios. Según fuentes del Departamento de Energía, la administración estadounidense ha extraído más de 200 millones de barriles desde el inicio de la guerra, una cifra sin precedentes desde la crisis del petróleo de 1990.
La caída de las reservas estratégicas coincide con un repunte de la producción nacional, pero esta no ha logrado compensar el vacío. Analistas energéticos advierten de que el agotamiento de la SPR deja a Estados Unidos vulnerable ante cualquier nueva interrupción del suministro, ya sea por causas geopolíticas o desastres naturales. La EIA, en su último informe mensual, ya había alertado de que el ritmo de vaciado era insostenible.
La noticia llega en un momento de máxima tensión en la región, mientras las negociaciones de paz entre Washington y Teherán siguen estancadas. El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca declinó hacer comentarios sobre los niveles de la reserva, pero reiteró el compromiso del Gobierno de garantizar la seguridad energética del país.




