Un análisis publicado el 11 de junio critica la decisión de la administración estadounidense de embarcarse en una guerra contra Irán que califica de injustificada, y cuyas consecuencias económicas se están sintiendo en todo el mundo. Lo que comenzó como una crisis centrada en los precios del petróleo y el estrecho de Ormuz se ha amplificado hasta afectar a sectores clave como la energía, la logística, los fertilizantes, la alimentación y las finanzas, según el artículo titulado Una guerra injustificada, un lastre económico global.

Un shock que va más allá del crudo

El estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del tráfico mundial de petróleo, ha visto interrumpido el paso de buques cisterna, lo que ha disparado los precios del crudo a niveles no vistos en décadas. Sin embargo, el análisis subraya que el verdadero peligro nunca se limitó al petróleo.

Cuando el conflicto entre EE.UU. e Irán escaló a principios de año, la preocupación inmediata se centró en los precios del petróleo y el estrecho de Ormuz. Pero el peligro real nunca se limitó al crudo. La crisis ha evolucionado hasta convertirse en un shock más amplio que afecta a la energía, la logística, los fertilizantes, los alimentos y las finanzas. Lo que comenzó como un conflicto regional se ha transformado en un lastre estructural para la economía global.

El análisis critica a la administración estadounidense por haber tomado la decisión de ir a la guerra, una guerra que considera evitable, y señala que las consecuencias económicas se suman a las ya graves tensiones geopolíticas en Oriente Medio. La interrupción de las cadenas de suministro ha afectado especialmente al transporte marítimo, con un aumento de los costes de flete y retrasos en las entregas de mercancías esenciales.

Impacto en mercados financieros y alimentarios

El artículo también advierte del efecto contagio en los mercados financieros globales, con una volatilidad creciente en las bolsas y una aversión al riesgo que está frenando la inversión. En el sector agrícola, los precios de los fertilizantes se han disparado debido a la escasez de suministros procedentes de Rusia y Ucrania, agravada por la nueva crisis en Oriente Medio. Esto está presionando al alza los precios de los alimentos básicos en países en desarrollo, lo que podría desencadenar tensiones sociales y políticas, según la fuente.

El autor concluye que, aunque los gobiernos occidentales han tratado de minimizar el impacto económico del conflicto, la realidad es que la guerra entre EE.UU. e Irán está actuando como un multiplicador de las vulnerabilidades globales. Las medidas de contención, como las liberaciones de reservas estratégicas de petróleo, solo han proporcionado un alivio temporal, y las perspectivas a corto plazo apuntan a una ralentización del comercio mundial y a un aumento de la inflación.