El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, ha anunciado que su país empleará medios militares para asegurar el control del estrecho de Ormuz una vez que establezca un nuevo régimen legal para esa vía marítima. La declaración, realizada el 13 de junio de 2026, supone una escalada en las tensiones con Estados Unidos y los rivales regionales de la República Islámica.

Durante una comparecencia oficial, Araghchi señaló que, tras la adopción de una nueva normativa sobre el tránsito por el estrecho, Irán recurriría a sus activos militares para garantizar su cumplimiento. «Irán, después de establecer un nuevo régimen legal para el estrecho de Ormuz, utilizará medios militares para controlarlo si es necesario», afirmó el canciller iraní, sin precisar los alcances ni el calendario de la medida.

Un punto estratégico para el suministro energético mundial

El estrecho de Ormuz, situado entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, es una de las rutas marítimas más sensibles del planeta. Por sus aguas transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial, lo que lo convierte en un cuello de botella para el comercio energético global. Cualquier interrupción en el tráfico podría disparar los precios del crudo y afectar a las economías dependientes de las importaciones de la región.

Irán ya ha amenazado en el pasado con cerrar el estrecho en represalia por sanciones o ataques militares, aunque nunca ha llegado a ejecutar un bloqueo total. La nueva advertencia, sin embargo, introduce un marco legal unilateral que Teherán pretende imponer, lo que supone un desafío directo al derecho internacional marítimo y a los intereses de los países que dependen de esa vía, como Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Irak y Kuwait.

La comunidad internacional sigue con atención los movimientos de Irán en la región, en un contexto de creciente tensión por el programa nuclear iraní y las sanciones estadounidenses. De momento, ni Washington ni los aliados del Golfo han respondido oficialmente a la amenaza de Araghchi, pero fuentes diplomáticas consultadas por la agencia rusa Sputnik advierten de que una militarización del control del estrecho sería considerada una provocación inaceptable.