El programa del Future Combat Air System (FCAS), el avión de combate de próxima generación europeo que preveía una inversión de 100.000 millones de euros, ha sido cancelado oficialmente este 9 de junio de 2026. La decisión pone fin a un proyecto faraónico que aspiraba a dotar a Europa de un caza de sexta generación, pero que se ha visto lastrado desde su inicio por las continuas disputas entre Francia y Alemania sobre el reparto de cargas de trabajo y la propiedad intelectual.
El anuncio, realizado por los gobiernos de Francia, Alemania y España, confirma lo que muchos analistas llevaban años pronosticando: «Ha sido la crónica de una muerte anunciada», según fuentes del Ministerio de Defensa español consultadas por Defensa.com. España, que participaba como socio menor a través de Indra y Airbus, ha quedado a expensas de las decisiones de Berlín y París, y de sus respectivos contratistas principales, Dassault y Airbus.
Un gigante con pies de barro
El FCAS nació en 2017 como el buque insignia de la autonomía estratégica europea en defensa. Sin embargo, las diferencias entre Francia y Alemania fueron constantes: París defendía el liderazgo de Dassault Aviation en el diseño, mientras que Berlín exigía una participación equilibrada para Airbus Defence and Space. Las negociaciones se encallaron repetidamente en cuestiones como el reparto de los puestos de trabajo, la propiedad intelectual del software de combate y el acceso a los datos del motor.
El programa, que debía sustituir a los cazas Eurofighter Typhoon y Rafale a partir de 2040, contaba con una primera fase de demostración tecnológica ya en marcha, pero los desacuerdos impidieron cerrar los acuerdos industriales clave. La crisis se agravó en 2025, cuando Alemania amenazó con retirarse si no se renegociaban los términos, lo que provocó meses de parálisis.
«Ha sido la crónica de una muerte anunciada, tras años de continuas disputas entre Francia y Alemania, a las que España asistía como convidado de piedra», señalaron las fuentes consultadas.
Consecuencias para la industria española
La cancelación del FCAS supone un duro golpe para la industria de defensa española, que a través de Indra y Airbus España tenía asegurados contratos por valor de varios miles de millones de euros en sistemas de sensores, comunicaciones y electrónica de combate. España había apostado por el FCAS como eje de su modernización militar, junto con la compra de los nuevos aviones de transporte A400M y fragatas F-110.
Ahora, el Ministerio de Defensa español deberá evaluar alternativas, que podrían pasar por una cooperación bilateral con Francia o Alemania, o incluso por la adquisición de aviones de combate estadounidenses F-35, opción que Berlín ya ha barajado ante el fracaso del FCAS. El coste de la cancelación, en términos de inversión ya realizada y de oportunidad industrial, se estima en varios miles de millones de euros, según fuentes del sector.




