El 6 de junio de 2026 se cumplen cien días desde que Estados Unidos e Israel lanzaron su ofensiva militar contra Irán. Durante este periodo, el canciller alemán, Friedrich Merz, ha modificado drásticamente su posición inicial sobre el conflicto, un giro que tiene implicaciones para la política de defensa europea y la OTAN.
Al inicio de las hostilidades, Merz respaldó sin reservas la operación, alineándose con la línea dura de Washington. Sin embargo, la prolongación de la guerra, el elevado coste humano y las dudas sobre su estrategia han llevado al líder alemán a matizar su apoyo y a abogar por una solución diplomática, según fuentes del gobierno alemán.
Cambio de rumbo en Berlín
El viraje de Merz no es un mero ajuste retórico. Fuentes de la cancillería citadas por la agencia alemana DPA aseguran que Berlín ha frenado el envío de determinados sistemas de armas a la coalición y presiona en los foros europeos para abrir un canal de negociación. Este cambio de postura refleja la creciente inquietud en la UE por la desestabilización regional y el riesgo de una escalada incontrolada.
No podemos permitir que este conflicto se convierta en una guerra sin fin. Es hora de que la diplomacia ocupe el lugar que le corresponde, dijo Merz en una comparecencia ante el Bundestag.
El canciller conservador, que asumió el cargo en 2025, ha pasado de defender una intervención decidida a exigir un alto el fuego inmediato. La oposición interna, tanto en su partido como en la coalición de gobierno, ha criticado la falta de coherencia de su política exterior.
Consecuencias para Europa
El giro de Alemania, el principal socio europeo de Washington, podría generar fricciones en el seno de la OTAN. Varios aliados, como Francia y Polonia, observan con atención los movimientos de Berlín. Mientras tanto, el conflicto sigue cobrando víctimas civiles y militares, y la comunidad internacional intensifica los llamamientos a la desescalada.
El cumplimiento de los cien días de guerra marca un punto de inflexión simbólico, pero la evolución de la contienda dependerá de si los países implicados logran superar sus diferencias y sentarse a negociar.




