El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sufrido este jueves una sonora derrota legislativa. La Cámara de Representantes, controlada por los republicanos, votó en contra de continuar la guerra contra Irán. La resolución, aprobada en el pleno del Capitolio el 4 de junio de 2026, constituye «una señal clara al presidente estadounidense», según fuentes parlamentarias.

El voto limita la autoridad del mandatario para mantener operaciones militares sin la aprobación explícita del Congreso, un movimiento que refleja el creciente descontento entre los legisladores con el coste humano y económico del conflicto. Aunque no se ha especificado el recuento exacto de votos, la medida ha sido calificada como un revés significativo para la Casa Blanca.

Implicaciones geopolíticas

La decisión de la Cámara baja podría tensar aún más las relaciones entre Washington y sus aliados en la OTAN, entre ellos España, que ha participado en misiones de apoyo logístico en la región. El Senado, de mayoría republicana, aún debe pronunciarse, pero el gesto de la Cámara presiona al ejecutivo a buscar una salida diplomática.

El portavoz del Departamento de Estado, consultado por varios medios, reconoció que la administración evaluará con «seriedad» el mensaje del Congreso, aunque subrayó que la seguridad nacional sigue siendo la prioridad. Mientras, en Teherán, las autoridades iraníes han saludado la votación como una señal de que «el pueblo estadounidense se opone a la guerra». El conflicto, iniciado en octubre de 2024 tras una escalada de ataques en el Golfo Pérsico, ha dejado miles de víctimas y ha disparado el precio del petróleo a nivel global.

Expertos en relaciones internacionales como Mark Fitzpatrick, del International Institute for Strategic Studies, consideran que «si el Senado respalda esta resolución, Trump se verá obligado a cambiar su estrategia militar en Oriente Próximo».