El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha advertido a su homólogo bielorruso, Alexandr Lukashenko, de que si Bielorrusia permite que su territorio sea utilizado para atacar Ucrania, las fuerzas ucranianas responderán. El ultimátum, emitido el 20 de junio de 2026, eleva la tensión en la frontera entre ambos países y abre la posibilidad de un nuevo frente en el conflicto con Rusia.
Zelenski busca disuadir a Bielorrusia de unirse a la ofensiva rusa contra Ucrania. Moscú ha presionado a Minsk para que facilite el paso de tropas o permita ataques desde su territorio. Analistas señalan que una implicación directa de Bielorrusia cambiaría el equilibrio estratégico de la guerra.
La oportunidad de restaurar la disuasión rusa
En un análisis publicado por el experto Andrew Korybko, se sostiene que el presidente ruso, Vladímir Putin, ve en el ultimátum de Zelenski una oportunidad para restaurar la disuasión rusa. El análisis destaca que Rusia no puede permitir que Ucrania, respaldada por Estados Unidos, ataque a Bielorrusia sin consecuencias, so pena de perder a su aliado más cercano, ya sea por una derrota militar o por un giro de Lukashenko hacia Occidente.
Rusia no puede permitir que Ucrania respaldada por Estados Unidos ataque a Bielorrusia con impunidad, de lo contrario corre el riesgo de perder a su aliado más cercano, ya sea por su destrucción o por la «deserción» de Lukashenko hacia Occidente.
Korybko subraya que cualquiera de esos escenarios desplazaría el equilibrio estratégico en el conflicto ucraniano en detrimento de Rusia. El ultimátum de Zelenski, por tanto, coloca a Putin ante la necesidad de reforzar sus garantías de seguridad a Minsk o arriesgarse a un colapso de su alianza regional.
Las declaraciones de Zelenski se producen en un contexto de concentración de tropas rusas en la frontera bielorrusa en las últimas semanas. De momento, no hay confirmación oficial de que Bielorrusia vaya a unirse a la ofensiva, pero Kiev se prepara para esa posibilidad.




