La plataforma de movilidad Yango, conocida por sus servicios VTC, ha intensificado su presencia en el mercado de las motos eléctricas en África. Según informó la compañía el 18 de mayo, la empresa ya opera en seis países del continente y busca consolidarse en urbes poco familiarizadas con este tipo de vehículos, en un contexto de creciente demanda de movilidad sostenible.
Una estrategia de expansión en el continente africano
Yango, filial del grupo tecnológico ruso Yandex, ha identificado en África un mercado de gran potencial para las motos eléctricas, tanto para el transporte de pasajeros como para servicios de reparto. La empresa ya ha desplegado flotas en países como Nigeria, Kenia, Ghana, Costa de Marfil, Senegal y Camerún, aunque no ha precisado el número exacto de unidades ni las ciudades prioritarias.
La compañía compite directamente con actores locales e internacionales como SafeBoda, Bolt y Uber, que también han apostado por la electrificación de sus flotas en el continente. Sin embargo, Yango destaca por su modelo de negocio basado en alianzas con fabricantes chinos, lo que le permite ofrecer precios competitivos y un mantenimiento centralizado.
El reto de la infraestructura y la dependencia energética
Uno de los principales obstáculos para la expansión de las motos eléctricas en África es la falta de infraestructura de recarga y la dependencia de una red eléctrica a menudo irregular. Yango ha respondido con estaciones de intercambio de baterías, similares a las que utiliza la startup Gogoro en Asia, y ha instalado puntos de recarga en concesionarios y talleres asociados.
Además, la empresa está invirtiendo en la formación de conductores y en la adaptación de los vehículos a las condiciones locales, como el estado de las carreteras o la carga máxima permitida. En algunos países, Yango ha alcanzado acuerdos con los gobiernos para subvencionar parcialmente la compra de motos eléctricas y reducir así la huella de carbono del transporte urbano. La compañía confía en que la creciente conciencia ecológica en las ciudades africanas impulse la demanda, aunque el coste inicial sigue siendo un freno para muchos conductores.




