Los presidentes de China y Rusia, Xi Jinping y Vladimir Putin, emitieron el miércoles en Pekín una declaración conjunta en la que califican el proyecto de defensa antimisiles Golden Dome del presidente estadounidense Donald Trump como «una clara amenaza a la estabilidad estratégica». La reunión, celebrada apenas una semana después de la visita de Trump a Pekín, refuerza la alianza sino-rusa frente a la presión de Washington y la OTAN.
Según el comunicado difundido por ambos gobiernos, el sistema de defensa antimisiles que Trump promueve para Estados Unidos «socava el equilibrio estratégico global y podría desencadenar una nueva carrera armamentística». La declaración conjunta, en la que ambos líderes promocionan un «nuevo tipo» de orden mundial multipolar, supone un desafío directo a la política de seguridad de la Administración estadounidense.
Refuerzo de la alianza estratégica
La cumbre, la número 40 entre ambos mandatarios desde 2013 y la visita número 25 de Putin a China, sirvió para profundizar la cooperación en materia energética. El viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, confirmó que Rusia y China han alcanzado acuerdos para acelerar la ejecución del gasoducto Power of Siberia 2, que incrementará el suministro de gas ruso al mercado chino. «Hemos acordado acelerar la implementación del proyecto», declaró Novak a la prensa tras la reunión.
El plan Golden Dome supone una clara amenaza a la estabilidad estratégica.
La declaración conjunta también insta a las potencias nucleares a retomar el diálogo sobre control de armamentos y advierte de que el despliegue de sistemas antimisiles estadounidenses en Asia-Pacífico y Europa «incrementa los riesgos de confrontación». Tanto Pekín como Moscú consideran que el Golden Dome pretende neutralizar su capacidad de disuasión nuclear.
La reunión se produce en un contexto de creciente tensión entre Washington y las dos grandes potencias euroasiáticas. Mientras Trump busca aislar a China mediante aranceles y restricciones tecnológicas, la alianza entre Pekín y Moscú se ha consolidado en los últimos años, especialmente tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Analistas consultados señalan que la declaración conjunta busca enviar un mensaje de unidad estratégica en un momento en que la Administración Trump presiona a ambos países desde frentes distintos. «China y Rusia quieren mostrar que no se dejarán dividir por la estrategia de Washington», resumió un experto en relaciones internacionales.




