El presidente chino, Xi Jinping, ha iniciado este domingo una visita oficial a Corea del Norte, la primera en siete años, en un gesto que busca consolidar la alianza estratégica entre ambos regímenes comunistas. El líder norcoreano, Kim Jong-un, recibió a su homólogo en Pionyang en medio de un despliegue militar y protocolario destinado a proyectar unidad frente a la presión internacional.

La visita, prevista para el 7 de junio de 2026, se produce en un contexto de creciente tensión geopolítica. Según analistas consultados por la prensa internacional, China busca con este movimiento reforzar su influencia en la península coreana y contrarrestar el aislamiento diplomático que sufre Pionyang a causa de su programa nuclear y de misiles. El régimen norcoreano, por su parte, espera que el respaldo chino le permita obtener un mayor reconocimiento internacional y aliviar las sanciones económicas.

La visita ha sido interpretada como un desafío directo a Estados Unidos y sus aliados, entre ellos España como miembro de la OTAN. Pekín pretende con este gesto manifestar su control en la región del Indo-Pacífico, en un momento en que Washington refuerza su presencia militar en el área. Kim Jong-un, que no había recibido a un líder chino desde 2019, aprovechó la ocasión para exhibir la alineación estratégica con el gigante asiático.

Durante el encuentro, ambos mandatarios abordaron la cooperación económica y la seguridad regional, aunque no trascendieron detalles sobre la paralizada cumbre entre Corea del Norte y Estados Unidos. La prensa estatal china difundió imágenes de Xi y Kim sonrientes en un palacio de Pionyang, en un intento de enviar un mensaje de normalidad y fortaleza del eje comunista.