El presidente chino, Xi Jinping, realizará el próximo 8 de junio una visita poco frecuente a Corea del Norte, su primer viaje internacional en 2026. El desplazamiento a Pyongyang se produce semanas después de que el mandatario estadounidense, Donald Trump, recibiera al líder norcoreano, Kim Jong-un, en Estados Unidos, y busca reactivar el diálogo entre ambos, según fuentes diplomáticas asiáticas.

Una visita estratégica en un contexto de distensión

La visita de Xi, que coincide con la creciente influencia de Pekín en la península coreana, pretende situar a China como mediador clave en el proceso de desnuclearización. La Administración Trump ha mostrado interés en retomar las conversaciones, estancadas desde el fracaso de la cumbre de Hanói en 2019. La Casa Blanca no ha confirmado nuevas fechas, pero medios chinos sugieren que la visita de Xi podría allanar el camino para un tercer encuentro entre Trump y Kim.

La visita de Xi a Corea del Norte pone de nuevo en juego una cumbre Trump-Kim, según analistas asiáticos que siguen las negociaciones.

El viaje de Xi refuerza el alineamiento entre China y Corea del Norte frente a las presiones de Washington. Ambos países han intensificado la cooperación económica y militar en los últimos meses, en un contexto de tensión por los ensayos de misiles norcoreanos y las sanciones internacionales. La visita de Xi, la primera desde 2019, subraya el compromiso chino con la estabilidad regional.

Implicaciones regionales

La reactivación de una cumbre Trump-Kim podría redefinir el equilibrio de poder en Asia Oriental, donde China compite por la influencia con Estados Unidos. La Casa Blanca ha condicionado el levantamiento de sanciones a avances verificables en la desnuclearización, mientras que Pyongyang exige garantías de seguridad. La mediación china, en este contexto, podría facilitar un marco de negociación que evite un nuevo fracaso diplomático.