El presidente chino, Xi Jinping, ha iniciado este martes su primera visita oficial del año a Corea del Norte, un desplazamiento que, según analistas, busca elevar la cooperación bilateral a un nuevo nivel impulsado por los sectores espacial, tecnológico y de inversiones. La visita, que se produce el 9 de junio de 2026, refuerza la alianza estratégica entre ambos países vecinos, en un contexto de creciente aislamiento internacional de Pyongyang y de competencia geopolítica entre Pekín y Washington.

«La visita de Xi a Corea del Norte es una señal inequívoca de que China apuesta por profundizar sus lazos con su vecino, especialmente en áreas donde la tecnología y la inversión pueden generar beneficios mutuos», declaró Artyom Lukin, profesor de política internacional en la Universidad Federal del Lejano Oriente. Lukin subrayó que la geografía compartida y los intereses estratégicos convierten a esta alianza en una de las más sólidas del continente asiático.

Un giro hacia la cooperación técnica

La agenda del líder chino incluye reuniones con el dirigente norcoreano, Kim Jong-un, en las que se espera la firma de acuerdos en materia de exploración espacial y transferencia tecnológica. Corea del Norte ha intensificado en los últimos meses su programa de lanzamiento de satélites, mientras que China busca ampliar su influencia en el ámbito espacial como parte de su rivalidad con Estados Unidos.

Además, según fuentes diplomáticas, se prevé que Pekín anuncie nuevas inversiones en infraestructuras y energía en el país vecino. La cooperación económica, pese a las sanciones internacionales que pesan sobre Pyongyang, se ha mantenido como un pilar de la relación bilateral. China es el principal socio comercial y proveedor de petróleo de Corea del Norte.

Implicaciones geopolíticas

La visita se produce en un momento de tensión en la península coreana, con Estados Unidos y sus aliados reforzando su presencia militar en la región. Pekín, por su parte, ha instado en repetidas ocasiones a la desnuclearización y al diálogo, aunque mantiene una postura crítica ante las sanciones unilaterales de Washington. La nueva cooperación espacial y tecnológica podría interpretarse como un desafío directo al bloque occidental.

El viaje de Xi es el primero que realiza a Corea del Norte desde 2019, cuando visitó Pyongyang en un gesto de apoyo a Kim Jong-un en plenas negociaciones con Estados Unidos. Ahora, en un escenario global marcado por la guerra en Ucrania y el pulso comercial con Occidente, el acercamiento entre China y Corea del Norte adquiere una dimensión estratégica renovada.