El presidente chino, Xi Jinping, ha advertido este jueves en Shanghái que el desarrollo de la inteligencia artificial no debe erosionar la diversidad de las civilizaciones, durante la inauguración de la Conferencia Mundial de Inteligencia Artificial. En la misma cita, un alto representante ruso ha anunciado la cooperación entre Moscú y Pekín para promover la regulación del sector a través de la recién creada Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial (WAICO), que aspira a desempeñar un papel clave en el establecimiento de normas globales alternativas a las impulsadas por Occidente.

«El desarrollo y la aplicación de la inteligencia artificial no deben socavar la diversidad de las civilizaciones mundiales», declaró Xi Jinping, quien subrayó la necesidad de que la IA permanezca bajo control humano. El mandatario chino vinculó la gobernanza tecnológica con la protección de las identidades culturales nacionales, en un discurso que marca la línea oficial de Pekín frente al avance imparable de esta tecnología.

WAICO, el contrapeso a los estándares occidentales

Por su parte, Maxim Oreshkin, subjefe de la Administración del presidente de Rusia, afirmó que WAICO será una pieza central en la regulación mundial de la IA. Aunque no ofreció detalles sobre la estructura o el calendario de la organización, su intervención confirmó la sintonía ruso-china para establecer estándares tecnológicos que compitan con los promovidos por Estados Unidos y la Unión Europea.

La creación de WAICO se enmarca en la creciente rivalidad tecnológica entre bloques. Tanto China como Rusia han criticado en repetidas ocasiones lo que consideran un intento occidental de monopolizar la gobernanza digital, y abogan por un modelo que respete la soberanía y las diferencias culturales de cada país.

La recién creada Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial (WAICO) desempeñará un papel clave en la regulación de la IA, declaró Oreshkin.

La conferencia de Shanghái, que reúne a expertos y responsables políticos de decenas de países, se ha convertido en un escaparate de la visión china sobre el futuro de la inteligencia artificial, en contraste con los enfoques más restrictivos de Bruselas y Washington.