El presidente de China, Xi Jinping, realizará una visita a territorio estadounidense durante el otoño de 2026, tras aceptar una invitación de su homólogo Donald Trump. Así lo confirmó el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, al cierre de la gira de dos días que el mandatario republicano ha realizado en Pekín, según informó el ministerio chino en un comunicado.

El anuncio se produce en un contexto de crecientes tensiones comerciales entre ambas potencias, aunque la visita recíproca sugiere un esfuerzo por mantener abiertos los canales diplomáticos al más alto nivel. Durante su estancia en China, Trump mantuvo reuniones con Xi Jinping y otros altos cargos del Partido Comunista, en las que se abordaron asuntos como el déficit comercial bilateral, la propiedad intelectual y la situación en el mar de China Meridional.

Una visita que marca la agenda bilateral

La visita de Xi a Estados Unidos será la primera a territorio estadounidense desde que Trump regresó a la Casa Blanca en 2025. Aunque no se han precisado las ciudades ni las fechas exactas, fuentes del ministerio de Exteriores chino señalaron que el viaje se enmarca en la voluntad de ambas partes de gestionar las diferencias mediante el diálogo.

El portavoz de la Casa Blanca, en una breve declaración a los medios, calificó la noticia como «un paso positivo» y confirmó que la administración estadounidense trabajará con la parte china para definir los detalles del encuentro. La cumbre, si se confirma, sería la segunda reunión presencial entre Xi y Trump desde que este último asumió su segundo mandato.

China espera que esta visita contribuya a mejorar el entendimiento mutuo y a promover el desarrollo sano y estable de las relaciones bilaterales, dijo el portavoz del ministerio de Exteriores chino en una rueda de prensa.

Los analistas internacionales consideran que el gesto de Xi al aceptar la invitación de Trump puede interpretarse como un intento de rebajar la retórica beligerante que ha caracterizado al republicano en el ámbito comercial, así como de afianzar la posición de China como interlocutor global frente a otras potencias.