El presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, ha anunciado este miércoles la liberación de 300 detenidos en el país, en una medida que busca aliviar la tensión política y social que atraviesa la nación caribeña. El anuncio, realizado desde Caracas, incluye a tres exfuncionarios de la extinta Policía Metropolitana, condenados por su participación en el fallido golpe de Estado contra Hugo Chávez en 2002.
Rodríguez, hermano de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, no precisó el cronograma exacto de las excarcelaciones, aunque afirmó que se completarán esta semana. La decisión se enmarca en un contexto de crisis política y económica que ha provocado la emigración de millones de venezolanos, muchos de ellos con destino a España y otros países de la región.
Un gesto en medio de la crisis
La liberación de los 300 presos, entre los que se cuentan también opositores y personas encarceladas por delitos menores, llega en un momento en que el gobierno de Nicolás Maduro busca recomponer su imagen internacional de cara a posibles negociaciones con la oposición. Fuentes del Parlamento venezolano confirmaron a la prensa local que la medida responde a un gesto humanitario y de distensión, aunque no se descarta que pueda ampliarse en las próximas semanas.
Entre los liberados figuran tres agentes de la extinta Policía Metropolitana, detenidos hace más de dos décadas por su vinculación con el intento de derrocar a Hugo Chávez. Su puesta en libertad ha sido recibida con expectativa por parte de sectores de la oposición, que ven en ello una señal de flexibilidad del chavismo.
La comunidad internacional, incluyendo a la Unión Europea y el gobierno español, sigue de cerca estos acontecimientos. España, como principal destino europeo de la diáspora venezolana, mantiene una posición de cautela ante lo que podría ser un cambio de rumbo en la política de detenciones del régimen de Maduro.




