La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha actualizado este viernes la cifra de víctimas mortales causadas por los terremotos que sacudieron el país la semana pasada. Según el balance oficial, 2.595 personas han fallecido a consecuencia de los sismos de magnitud 7,2 y 7,0 que impactaron diversas regiones, causando además graves daños en la infraestructura nacional.

Durante una comparecencia pública, Rodríguez detalló que las tareas de búsqueda y rescate continúan en las zonas más afectadas, donde los equipos de emergencia trabajan sin descanso para localizar a posibles supervivientes bajo los escombros. Las autoridades venezolanas han desplegado recursos de todos los niveles del Estado para hacer frente a la catástrofe, que ha sido calificada como la peor tragedia sísmica en la historia reciente del país.

Devastación generalizada

Los terremotos, registrados con escasa diferencia temporal, provocaron el colapso de miles de edificaciones, incluyendo viviendas, hospitales y escuelas. Las carreteras y puentes también sufrieron daños considerables, dificultando el acceso de la ayuda humanitaria a las comunidades aisladas. El Gobierno venezolano ha solicitado asistencia internacional para hacer frente a las necesidades urgentes de la población, como alimentos, agua potable y material sanitario.

Delcy Rodríguez no precisó el número de heridos ni de desaparecidos, aunque fuentes oficiales estiman que las víctimas podrían aumentar en los próximos días a medida que se revisan los escombros. La magnitud de los sismos ha generado una oleada de solidaridad en la región, con varios países latinoamericanos ofreciendo su apoyo logístico y económico.

Hemos vivido horas de terror. El dolor de las familias venezolanas es inmenso, pero no están solas. El Estado está movilizado para atender la emergencia.

La comunidad científica ha señalado que Venezuela se encuentra en una zona de actividad sísmica moderada, aunque eventos de esta magnitud son excepcionales. El peor terremoto registrado previamente en el país fue el de Cariaco en 1997, con un saldo de 73 muertos. La catástrofe actual supera con creces cualquier precedente, y las labores de reconstrucción podrían prolongarse durante años.