El Gobierno de Venezuela ha confirmado el desmantelamiento de un grupo criminal en el estado Bolívar, en el sur del país, en una operación que calificó como «combinada» con Estados Unidos. El anuncio, realizado el pasado 13 de junio, supone un gesto de cooperación bilateral inusual entre dos países que mantienen relaciones diplomáticas rotas desde 2019 y que acumulan años de sanciones y acusaciones cruzadas.

Según un comunicado oficial del Ejecutivo venezolano, los organismos de seguridad del Estado coordinaron el operativo con agencias estadounidenses, aunque no se precisó el número de detenidos ni el volumen de las incautaciones. Caracas aseguró que continuará adoptando las «medidas necesarias» para garantizar la paz y la protección de los ciudadanos.

Un gesto de pragmatismo

La operación conjunta se produce en un contexto de crisis política y económica en Venezuela, con sanciones internacionales aún vigentes sobre el régimen de Nicolás Maduro. Expertos en relaciones internacionales consultados interpretan la acción como una señal de pragmatismo bilateral, donde ambos países priorizan la lucha contra el crimen organizado por encima de las diferencias políticas. Washington mantiene una recompensa por la captura de Maduro, acusado en EE.UU. por narcotráfico, mientras que Venezuela denuncia habitualmente injerencias estadounidenses.

El estado Bolívar, rico en minerales estratégicos como el coltán y el oro, es una zona con fuerte presencia de grupos ilegales dedicados a la minería ilegal, la extorsión y el tráfico de drogas. La región ha sido escenario de múltiples operativos militares venezolanos en el pasado, pero rara vez con participación estadounidense.

El anuncio llega semanas después de que el presidente Maduro se mostrara abierto a retomar el diálogo con la administración de Joe Biden, aunque sin avances concretos. La oposición venezolana, por su parte, ha criticado cualquier forma de cooperación que pueda legitimar al Gobierno de Maduro sin contrapartidas políticas claras.