Uruguay ha asumido la presidencia pro tempore del Mercosur con la intención de retomar los diálogos con China para un acuerdo comercial, según informaron fuentes del bloque regional. El país sudamericano impulsa la iniciativa pese a los obstáculos internos que persisten en el seno del mecanismo de integración, y Pekín mantiene vivo su interés en sellar un entendimiento con la región.
Expertos consultados señalaron que «los obstáculos no se disipan», y apuntaron que China podría no querer perder terreno frente a la Unión Europea en la pugna por afianzar lazos comerciales con América Latina. La principal dificultad, según las mismas fuentes, reside en la resistencia de Brasil, socio mayoritario del Mercosur, que hasta ahora ha frenado cualquier avance hacia un acuerdo bilateral con el gigante asiático.
La iniciativa uruguaya llega en un momento en que el Mercosur busca definir su estrategia comercial externa. China, por su parte, ha manifestado reiteradamente su voluntad de profundizar los vínculos económicos con la región, pero las negociaciones se han estancado por las divergencias internas del bloque. La presidencia uruguaya pretende aprovechar su turno al frente del organismo para relanzar el diálogo, aunque los analistas advierten de que el camino sigue plagado de dificultades.
El Mercosur, bloque fundado en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y al que después se sumaron Venezuela (suspendida) y Bolivia (en proceso de adhesión), ha mantenido tradicionalmente una política comercial externa cautelosa, priorizando los acuerdos intrarregionales. La apertura hacia China, segunda economía mundial y principal socio comercial de varios países sudamericanos, supondría un giro significativo en la estrategia del bloque. Sin embargo, la posición de Brasil, que teme perjudicar su propia industria manufacturera, ha sido hasta ahora un obstáculo infranqueable para cualquier negociación bilateral con el país asiático.




