El secretario general de la ONU, António Guterres, llegó este miércoles a Puerto Príncipe para reunirse con el primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, y urgió a la comunidad internacional a asumir su responsabilidad ante la crisis de violencia que padece el país caribeño. La visita se produce en un contexto de desplazamiento forzado de uno de cada diez haitianos por la acción de las pandillas armadas, que controlan amplias zonas de la capital y dificultan la celebración de elecciones.

Una crisis que desborda al Estado haitiano

Durante el encuentro, Fils-Aimé subrayó que la restauración de la seguridad es un requisito indispensable para que el país pueda organizar comicios, según fuentes de la delegación de la ONU. La violencia de las bandas ha generado más de 600.000 desplazados internos y colapsa un sistema sanitario y educativo ya de por sí frágil. Guterres, por su parte, recordó que la comunidad internacional tiene una deuda pendiente con Haití, sumido desde 2021 en un vacío institucional agravado por el asesinato del presidente Jovenel Moïse.

La respuesta internacional, aún insuficiente

Desde hace meses, varios países han anunciado contribuciones a la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad autorizada por el Consejo de Seguridad, pero los envíos de efectivos y material avanzan a cuentagotas. La visita de Guterres busca renovar la presión diplomática sobre los Estados miembros para que cumplan sus compromisos financieros y logísticos. El secretario general también se ha reunido con representantes de la sociedad civil y organismos humanitarios, que denuncian que el hambre y las enfermedades agravan la emergencia diaria en Puerto Príncipe.