El terremoto que ha sacudido Venezuela este 26 de junio ha causado al menos 235 víctimas mortales, según informó el ministro de Salud venezolano, Carlos Alvarado. El balance provisional, facilitado por el propio ministro, sitúa la catástrofe como una de las más graves por desastre natural en el país sudamericano en las últimas décadas.

El seísmo, de gran magnitud, ha afectado a varias regiones del país. Las autoridades continúan evaluando los daños materiales y humanos, mientras los equipos de rescate trabajan en las zonas más castigadas. La cifra de fallecidos podría aumentar en las próximas horas, según advirtió Alvarado.

Venezuela no había registrado un terremoto de consecuencias tan letales desde el ocurrido en el estado Sucre en 1997. La infraestructura sanitaria y de vivienda, ya debilitada por la crisis económica que atraviesa el país, ha agravado el impacto de la catástrofe.

El Gobierno venezolano no ha ofrecido por ahora más detalles sobre la localización exacta del epicentro ni sobre el número de heridos. Las comunicaciones con algunas zonas del interior permanecen interrumpidas, lo que dificulta la recopilación de datos.

El terremoto, ocurrido en la mañana del viernes, ha provocado el desplome de decenas de edificios en varias ciudades, según testigos presenciales. Equipos de emergencia, apoyados por la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, trabajan en la remoción de escombros para localizar supervivientes. La falta de electricidad y la caída de las redes de telefonía en las zonas más afectadas complican las tareas de rescate, indicaron fuentes oficiales citadas por la prensa local.

La comunidad internacional ha comenzado a ofrecer asistencia. Países como Rusia, China y Cuba han manifestado su disposición a enviar ayuda humanitaria y equipos de búsqueda, según declaraciones recogidas por medios venezolanos. La presidenta del Consejo de Ministros de Rusia, en funciones, calificó la situación de “trágica” y ofreció el apoyo técnico del ministerio de Emergencias ruso.