Casey Harrell, un paciente diagnosticado de esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que lleva casi tres años con un conjunto de electrodos implantados en el cerebro, se ha convertido en el primer usuario intensivo de un implante cerebral que le permite comunicarse verbalmente.

Harrell, que se encuentra paralizado, utilizó por primera vez su interfaz cerebro-computadora (BCI) para expresar frases completas en 2023. Desde entonces, ha acumulado miles de horas de uso, convirtiéndose en lo que los investigadores denominan «el primer power user» o usuario de alto rendimiento de esta tecnología.

Un hito en la comunicación asistida

El sistema, desarrollado por un equipo de neuroingenieros de la Universidad de California en Davis, traduce las señales cerebrales en texto que luego es vocalizado por un sintetizador. A diferencia de otras interfaces que requieren calibraciones frecuentes, el implante de Harrell ha demostrado una estabilidad y precisión sostenidas durante todo el periodo de uso, según los datos presentados en la revista NEJM.

«Lo que estamos viendo es una prueba de concepto de que estas interfaces pueden funcionar de manera fiable en la vida cotidiana, no solo en laboratorio», declaró el neurocirujano responsable del estudio. «El caso de Casey demuestra que la tecnología madura más rápido de lo que esperábamos».

Harrell, que antes del implante solo podía comunicarse mediante movimientos oculares, ha recuperado la capacidad de mantener conversaciones fluidas con su familia y el equipo médico. «Es como si me hubieran devuelto la voz», afirmó en una declaración recogida por los investigadores.