El químico Tim Cernak, que trabajó cerca de dos décadas en la farmacéutica Merck desarrollando terapias de precisión contra el cáncer, el VIH y la diabetes, ha abandonado la gran industria para aplicar inteligencia artificial y diseño computacional al descubrimiento de fármacos. Su nuevo enfoque modela moléculas que imitan compuestos naturales, un cambio estratégico en la I+D farmacéutica que podría acelerar la llegada de nuevos medicamentos al mercado.

Amante de la naturaleza desde siempre, Cernak decidió en 2018 dar un giro a su carrera. En lugar de seguir optimizando moléculas en los laboratorios de Merck, se ha volcado en startups de biotecnología donde la química computacional y la IA permiten explorar un espacio químico mucho más amplio y parecido al de los productos naturales, una fuente histórica de fármacos pero difícil de reproducir con métodos tradicionales.

Un campo estratégico para la competitividad industrial

La convergencia de biotecnología, inteligencia artificial y química computacional se ha convertido en un ámbito estratégico, con implicaciones directas en la seguridad nacional y la competitividad industrial, según analistas del sector. La capacidad de diseñar fármacos más eficaces y con menos efectos secundarios, inspirados en estructuras moleculares que la naturaleza ya ha validado, podría reducir drásticamente los tiempos y costes del desarrollo farmacéutico.

Cernak representa una tendencia creciente de científicos que abandonan la gran farmacéutica para fundar o unirse a empresas más ágiles, donde la automatización y el aprendizaje automático aceleran el ciclo de descubrimiento. Su labor ilustra cómo la IA no solo optimiza procesos existentes, sino que abre nuevas vías para imitar la complejidad química de la naturaleza, algo que hasta ahora era un desafío mayúsculo para la química sintética.