Marruecos y Estados Unidos conmemoran este año el 250 aniversario de sus relaciones diplomáticas. Un análisis publicado el 1 de julio de 2026 por un medio especializado en África subraya que ambos países mantienen «una relación fundada en intereses mutuos bien comprendidos», con el Sáhara Occidental, la no proliferación y la seguridad regional como pilares centrales del vínculo bilateral.
El reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara, formalizado durante la administración Trump y mantenido por la administración Biden, se sitúa en el centro de la alianza moderna. Este gesto ha sido clave para redefinir el equilibrio de poder en el Magreb y ha generado tensiones con España, que mantiene una posición de neutralidad sobre el estatus del territorio.
Intereses compartidos más allá del Sáhara
El análisis destaca que la cooperación bilateral no se limita a la cuestión saharaui. Washington y Rabat colaboran estrechamente en materia de no proliferación nuclear, contraterrorismo y estabilidad regional en el Sahel. Marruecos es uno de los aliados más antiguos de Estados Unidos en África y el primero en reconocer la independencia estadounidense en 1777.
La normalización de relaciones con Israel, intermediada por Estados Unidos en 2020 a cambio del reconocimiento del Sáhara, ha añadido una nueva dimensión estratégica al vínculo. Rabat ha utilizado este capital diplomático para posicionarse como interlocutor privilegiado entre el mundo árabe y Occidente.
El análisis concluye que, pese a los cambios de administración en Washington, la alianza sigue siendo «asumida» por ambas partes, con un pragmatismo que trasciende las coyunturas políticas.




