El primer juicio penal contra un alto cargo del régimen de Assad ha comenzado en una corte internacional, según fuentes judiciales consultadas. El acusado, identificado como Najib, es un antiguo funcionario del gobierno sirio señalado por su presunta participación en crímenes de guerra durante el conflicto que asola el país desde 2011.

El proceso, cuya fecha de inicio se sitúa en torno al 3 de junio de 2026, se celebra en un contexto de ausencia de un marco legal efectivo en Siria para juzgar este tipo de delitos. La incapacidad del sistema judicial sirio para procesar a los responsables ha abierto la puerta a la intervención de tribunales internacionales, aunque el tribunal concreto ante el que comparece Najib no ha sido especificado oficialmente.

El caso sienta un precedente histórico en la persecución de crímenes de guerra sirios. Hasta ahora, los juicios contra miembros del régimen se habían limitado a mandos intermedios o figuras de menor rango, principalmente en tribunales europeos bajo el principio de jurisdicción universal. La llegada de un alto cargo representa un avance significativo para la justicia transicional, aunque aún queda por ver si allanará el camino hacia una acusación contra el propio presidente Bachar al Assad.

Organizaciones de derechos humanos han acogido el inicio del juicio con cautela. Mientras algunas lo aplauden como un paso necesario contra la impunidad, otras advierten de las dificultades probatorias y políticas que entraña juzgar a figuras del régimen, especialmente en un contexto donde la guerra civil siria sigue activa y las lealtades geopolíticas permanecen fragmentadas.