Estados Unidos ha decidido que Australia recibirá únicamente submarinos nucleares usados en el marco del acuerdo de defensa AUKUS, una medida que, según fuentes oficiales, busca simplificar y agilizar la transferencia de capacidad submarina a su aliado en la región del Indo-Pacífico. El anuncio, realizado el 1 de junio de 2026, supone un giro respecto a los planes iniciales del pacto trilateral, que incluía también a Reino Unido.
Un pacto estratégico en el Indo-Pacífico
El acuerdo AUKUS, firmado en 2021 por Estados Unidos, Reino Unido y Australia, contemplaba originalmente la entrega de submarinos de propulsión nuclear de nueva construcción a Canberra. Sin embargo, las dificultades técnicas y los plazos de fabricación han llevado a Washington a optar por una solución más inmediata: ceder unidades de su propia flota, ya operativas, según confirmó el Departamento de Defensa estadounidense en un comunicado.
La decisión reduce el tiempo de espera de Australia, que ahora podría recibir los primeros submarinos nucleares en menos de una década, frente a los más de quince años que habría requerido la construcción desde cero. No obstante, fuentes del Pentágono señalaron que los submarinos cedidos serán modelos de la clase Virginia, ya en servicio, y que se someterán a revisiones y actualizaciones antes de su traslado.
Implicaciones geopolíticas y reacción de China
El pacto AUKUS ha sido visto por Pekín como un desafío directo a su influencia en el Indo-Pacífico. La entrega de submarinos nucleares a Australia, incluso usados, refuerza la capacidad de disuasión de la alianza en la región. El Ministerio de Asuntos Exteriores chino ya había advertido anteriormente que dicha cooperación militar aumenta la tensión regional y podría desencadenar una carrera armamentística.
A pesar de la simplificación del acuerdo, el coste total del programa sigue sin desvelarse oficialmente. Analistas militares estiman que la operación podría ascender a miles de millones de dólares, incluyendo la formación de tripulaciones australianas y las infraestructuras portuarias necesarias para albergar los submarinos de propulsión nuclear.
La medida, en todo caso, consolida la alianza estratégica entre Washington y Canberra, en un momento en que la competición con China por la hegemonía en el Pacífico se intensifica. Australia se convertirá así en el segundo país, tras Reino Unido, en operar submarinos nucleares de diseño estadounidense fuera de la propia Armada de Estados Unidos.




