El Gobierno de Uganda ha decidido cerrar sus fronteras con la República Democrática del Congo (RDC) ante el brote de ébola que afecta al este del país vecino, donde la guerra dificulta la contención del virus. La medida, anunciada el 28 de mayo, busca evitar la propagación de la enfermedad hacia territorio ugandés, según informaron fuentes oficiales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado de que el conflicto armado en el este de la RDC favorece la expansión del ébola. El director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha instado a las partes enfrentadas a «un alto el fuego inmediato» para permitir que los equipos médicos trabajen y contener los movimientos de población que agravan la transmisión del virus.
Una crisis sanitaria agravada por la guerra
La RDC, que ya ha sufrido múltiples brotes de ébola, se enfrenta ahora a una emergencia sanitaria en una región donde los enfrentamientos entre grupos armados y el ejército congoleño son constantes. La falta de acceso a las zonas afectadas y el desplazamiento masivo de personas complican la respuesta humanitaria. Según datos de la OMS, la tasa de letalidad del ébola puede superar el 50% si no se trata a tiempo.
Uganda, que comparte una extensa frontera con la RDC, ha activado protocolos de vigilancia epidemiológica en los puestos fronterizos y ha reforzado la capacidad de sus hospitales. El cierre de fronteras afecta tanto al tránsito de personas como al comercio, en una región donde las rutas terrestres son vitales para la economía local.
España mantiene programas de cooperación sanitaria en África y ha colaborado con la OMS en brotes anteriores. La crisis actual podría requerir un refuerzo de la ayuda internacional para evitar que el ébola se extienda a otros países de la región.




