La guerra en Ucrania ha demostrado que la combinación de tácticas convencionales y asimétricas no solo ha sido viable, sino que se ha convertido en un sello distintivo del esfuerzo militar ucraniano. Así lo sostiene un análisis del analista Scott Sweetow, quien ya en 2022 había anticipado que Ucrania recurriría a una mezcla de operaciones regulares e insurgentes para hacer frente a la invasión rusa.
Cuatro años después, Sweetow revisita sus propios argumentos y concluye que Ucrania opera en muchos aspectos como una fuerza insurgente más que como un ejército estatal convencional. El uso intensivo de drones, las emboscadas con artefactos explosivos improvisados, la descentralización del mando y la capacidad de adaptación tecnológica rápida —desde la impresión 3D de piezas hasta la modificación de drones comerciales— son rasgos típicos de una insurgencia, no de un ejército tradicional.
Características de una insurgencia moderna
El análisis subraya que la guerra de Ucrania no encaja en los moldes clásicos de conflicto interestatal. Mientras que Rusia ha mantenido una estructura militar jerárquica y centralizada, las fuerzas ucranianas han abrazado la flexibilidad, la iniciativa local y el apoyo de una base civil movilizada, elementos que Sweetow identifica como propios de una insurgencia moderna.
Sweetow señala que la evolución táctica ucraniana ha sido posible gracias a una combinación de factores: la experiencia previa en la guerra de Donbás desde 2014, la ayuda militar occidental (que ha proporcionado armamento pero también entrenamiento en tácticas no convencionales) y la cultura de innovación impulsada por técnicos y hackers voluntarios.
Costes de la estrategia híbrida
Sin embargo, el análisis advierte de que esta naturaleza híbrida también tiene costes: la falta de una estructura de mando unificada puede generar problemas de coordinación, y la dependencia de suministros externos la hace vulnerable a la fatiga internacional. Aun así, Sweetow mantiene que la capacidad de Ucrania para operar en los dos registros —convencional e insurgente— ha sido clave para resistir a un enemigo de recursos muy superiores.
El análisis, fechado el 11 de junio de 2026, no incluye datos numéricos concretos ni filtraciones, sino que se centra en el análisis estratégico. Para los círculos de inteligencia militar, las lecciones de Ucrania sobre adaptación tecnológica y descentralización son material de estudio, aunque la noticia no supone una revelación inmediata sobre el terreno.




