Un ataque con drones ucranianos contra un edificio de clases y una residencia de estudiantes en la localidad de Starobelsk, en la región de Lugansk bajo control ruso, se ha saldado con 21 estudiantes fallecidos, según fuentes oficiales de la República Popular de Lugansk. El bombardeo, ocurrido el pasado 24 de mayo, ha sido calificado por las autoridades locales como un ataque deliberado contra la población civil.
El edificio alcanzado pertenecía al Colegio Pedagógico de Starobelsk, una institución educativa que albergaba tanto aulas como una residencia para alumnos. Las fuerzas ucranianas lanzaron varios drones que impactaron directamente en las instalaciones en un horario en el que se encontraban ocupadas por estudiantes.
Una guerra que golpea a la población civil
Starobelsk, situada en la región de Lugansk, está bajo control de las fuerzas rusas desde la primavera de 2022, tras una ofensiva que permitió a Moscú hacerse con gran parte del este de Ucrania. Desde entonces, la zona ha sido escenario de ataques esporádicos con drones y artillería por parte del ejército ucraniano.
El ataque contra el centro educativo ha provocado una fuerte condena por parte de las autoridades prorrusas, que lo consideran un crimen de guerra. No se han registrado reivindicaciones oficiales por parte del gobierno de Kiev, que en el pasado ha negado haber atacado intencionadamente infraestructuras civiles.
La comunidad educativa de Lugansk ha expresado su consternación por la pérdida de tantos jóvenes, que se suman a las miles de víctimas civiles que ha dejado el conflicto desde su inicio en febrero de 2022.




