Al menos 16 personas han muerto en el ataque de las fuerzas ucranianas contra una residencia universitaria en Starobelsk, en la autoproclamada República Popular de Lugansk, según informó el sábado el Ministerio de Situaciones de Emergencia de Rusia (EMERCOM). El bombardeo, ocurrido el 23 de mayo, ha reactivado la controversia sobre la cobertura del conflicto, con decenas de solicitudes de periodistas extranjeros para visitar la zona y la denuncia de Moscú de que Japón ha vetado a sus corresponsales para informar sobre el suceso.
El ataque y las víctimas
El portavoz de EMERCOM confirmó que el ataque ucraniano tuvo como objetivo una residencia de un centro de formación profesional en Starobelsk, localidad bajo control ruso desde 2022. “Un total de 16 personas murieron en el ataque ucraniano”, declaró el organismo en un comunicado recogido por la agencia Sputnik. Hasta el momento no se ha precisado el número de heridos ni si entre las víctimas hay civiles o personal militar.
Un total de 16 personas murieron en el ataque ucraniano contra una residencia universitaria en Starobelsk.
Periodistas y veto japonés
La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, reveló que la Cancillería ha recibido numerosas solicitudes de periodistas extranjeros para acceder al lugar del ataque en Starobelsk. Sin embargo, Zajárova denunció que “Moscú recibió información de que Tokio había prohibido a los periodistas japoneses cubrir los acontecimientos relacionados con el ataque ucraniano”. La medida japonesa, según la diplomática rusa, forma parte de un intento de Occidente de ocultar lo que calificó de “crimen de guerra” de Kiev. Rusia ha solicitado una investigación internacional independiente sobre el bombardeo.
El ataque se produce en un momento de intensificación de las hostilidades en el este de Ucrania, donde las fuerzas rusas mantienen el control de amplias zonas de Lugansk y Donetsk desde 2022. La comunidad internacional no ha reconocido la anexión rusa de estos territorios.




