Ucrania ha lanzado esta madrugada un ataque masivo con cientos de drones contra la capital rusa, Moscú, el mayor registrado contra la ciudad en los últimos dos años, según informó la agencia estatal rusa TASS. El ataque alcanzó una refinería de petróleo en las afueras de la ciudad, provocando un incendio que las autoridades rusas lograron controlar horas después. De acuerdo con fuentes oficiales rusas, las defensas antiaéreas interceptaron más de 500 drones durante la noche, aunque al menos una decena consiguió impactar en objetivos civiles e industriales en la región metropolitana de Moscú.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, calificó la operación como una respuesta «totalmente justificada» a los bombardeos rusos que desde hace meses castigan infraestructuras energéticas y ciudades ucranianas. «Cada ataque ruso contra nuestras ciudades tiene una respuesta. Esta noche se la hemos devuelto», declaró Zelenski en un mensaje difundido por la oficina presidencial. El mandatario reiteró que Ucrania seguirá empleando todos los medios a su alcance para «devolver la guerra a territorio ruso», en línea con la estrategia que mantiene desde el inicio de la ofensiva en 2022.

Escalada significativa en el conflicto

El ataque de este miércoles representa una escalada cualitativa en la guerra, al concentrar una cantidad de drones sin precedentes sobre la capital rusa. Hasta ahora, la mayoría de las incursiones ucranianas se habían limitado a regiones fronterizas o instalaciones militares en el interior de Rusia, pero rara vez con esta densidad sobre Moscú. Fuentes del Ministerio de Defensa ruso confirmaron que los drones lanzados incluían modelos de fabricación nacional ucraniana y versiones modificadas de aparatos comerciales, si bien no precisaron las rutas de aproximación utilizadas.

La comunidad internacional ha reaccionado con cautela. Los aliados occidentales, incluidos los países de la OTAN, han declinado hacer declaraciones oficiales inmediatas, aunque fuentes diplomáticas consultadas señalan que el ataque podría reabrir el debate sobre el suministro de sistemas de largo alcance a Ucrania. Desde el Kremlin, el portavoz Dmitri Peskov advirtió que «este acto de agresión no quedará sin respuesta» y que Rusia se reserva el derecho de tomar «las medidas necesarias para proteger a sus ciudadanos y su territorio».

Implicaciones para la seguridad europea

El ataque masivo contra Moscú se produce en un contexto de intensificación de los bombardeos rusos sobre ciudades ucranianas como Járkov, Zaporiyia y Dnipro, donde en las últimas 72 horas han muerto al menos 30 civiles, según la ONU. La decisión de Zelenski de golpear el corazón político y energético de Rusia busca, según analistas, presionar al Kremlin en la antesala de posibles conversaciones de paz que algunos mediadores internacionales intentan reactivar. Para España y el resto de países de la OTAN, el episodio supone un nuevo desafío estratégico, al comprobar que la guerra puede extenderse a zonas que hasta ahora se consideraban seguras dentro del territorio ruso, lo que obliga a reevaluar los planes de defensa y disuasión en el flanco este de la Alianza.