Las fuerzas ucranianas lanzaron el domingo el mayor ataque con drones contra Moscú hasta la fecha, según fuentes militares. Los drones empleados fueron FP-2 mejorados con cohetes, una modificación que incrementa significativamente el alcance y la capacidad de ataque de estos vehículos aéreos no tripulados de medio alcance.

La ofensiva, que no ha sido reivindicada oficialmente por Kiev, representa un salto cualitativo en la capacidad de Ucrania para alcanzar objetivos en territorio ruso. Los drones FP-2, originalmente diseñados para misiones de reconocimiento, han sido adaptados con lanzacohetes que les permiten portar una carga explosiva mayor y alcanzar distancias superiores a los 1.000 kilómetros, según analistas militares.

Un daño limitado pero simbólico

El ataque se produjo en la madrugada del domingo, cuando al menos una veintena de drones sobrevolaron el espacio aéreo de la región de Moscú. Las defensas antiaéreas rusas interceptaron la mayoría de los aparatos, aunque algunos consiguieron impactar en zonas industriales y residenciales de la periferia, causando daños materiales. No se han reportado víctimas mortales.

La acción coincide con un incremento sostenido de los ataques ucranianos contra infraestructuras energéticas y militares en territorio ruso, en una estrategia que busca desgastar la capacidad logística del Kremlin y llevar la guerra al corazón de Rusia. El Ministerio de Defensa ruso confirmó la destrucción de 15 drones sobre la región de Moscú, aunque fuentes independientes cifran el número total de aparatos participantes en más de 30.

La mejora de los drones FP-2 con cohetes representa un desafío para la defensa aérea rusa, que hasta ahora se había mostrado eficaz contra drones de largo alcance como los modelos turcos Bayraktar TB2. La capacidad de lanzar ataques masivos con drones de bajo coste podría obligar a Rusia a redirigir recursos desde el frente ucraniano para proteger sus ciudades.