El ejército ucraniano ha golpeado infraestructuras estratégicas en San Petersburgo, ciudad que acoge el foro económico anual del Kremlin. Una terminal petrolera ha sido incendiada por drones, que también impactaron un buque de guerra de la Flota del Mar Báltico, en una escalada del conflicto que alcanza el corazón de la región rusa. El ataque, ocurrido el 3 de junio de 2026, busca presionar al presidente Vladímir Putin mientras intenta atraer inversiones extranjeras y presentar una fachada de normalidad.
Según fuentes oficiales rusas, las defensas antiaéreas interceptaron más de 700 aeronaves no tripuladas durante las últimas jornadas. El portavoz del Kremlin anunció una «respuesta sistemática» a las incursiones, que calificó de «terroristas».
Un golpe a la seguridad energética europea
La terminal atacada forma parte de la red de exportaciones petroleras del Báltico, una vía clave para el suministro europeo. El incidente ha disparado la volatilidad en los mercados energéticos, ya que cualquier interrupción de tránsito afecta directamente a España, que sigue dependiendo de importaciones de crudo y gas para cubrir parte de su demanda.
Si un ataque así se repite, los precios del petróleo subirían de forma inmediata, advierten analistas del sector.
Desde el inicio de la invasión rusa a gran escala en 2022, Ucrania ha intensificado sus ataques con drones contra objetivos en territorio ruso, priorizando infraestructuras energéticas y militares. El objetivo es doble: debilitar la logística del Ejército ruso y mostrar a la opinión pública rusa que la guerra no está lejos de sus ciudades.
El ataque se produce durante el foro económico de San Petersburgo, un evento emblemático donde el Kremlin busca socios internacionales y promociona sus proyectos de inversión. La coincidencia temporal no es casual: Ucrania intenta desbaratar la imagen de estabilidad que Moscú pretende proyectar.
Rusia ha respondido con bombardeos masivos contra la red eléctrica ucraniana, dejando a millones de personas sin suministro. La escalada bilateral eleva la tensión en el frente energético, con consecuencias directas para la seguridad de suministro en toda Europa.




