Ucrania ha firmado un acuerdo con el fabricante sueco Saab para la adquisición de 16 cazas Gripen E de nueva fabricación, según informó este miércoles el Gobierno ucraniano. El contrato, anunciado el 1 de julio de 2026, supone un paso más en la configuración de la futura fuerza aérea del país, que afronta la invasión rusa con una flota compuesta mayoritariamente por aparatos de la era soviética.
El acuerdo no precisó el montante económico ni los plazos de entrega, aunque fuentes oficiales indicaron que los primeros aparatos llegarían a finales de la década. El Gripen E es un caza monomotor polivalente de cuarta generación avanzada, equipado con radar AESA y capacidad para integrar armamento occidental, lo que permitiría a Ucrania alinearse con los estándares de la OTAN.
Refuerzo ante una guerra de desgaste
La compra se enmarca en la estrategia ucraniana de reemplazar gradualmente su flota heredada de la URSS —principalmente MiG-29 y Su-27— por plataformas modernas compatibles con los sistemas aliados. Hasta ahora, Kiev ha recibido como donación cazas F-16 de Dinamarca, Países Bajos y Noruega, pero la necesidad de contar con una línea de producción propia y sostenible ha llevado a diversificar proveedores.
Suecia, tradicionalmente neutral, ha dado un giro a su política de defensa tras la invasión rusa de Ucrania y su ingreso en la OTAN en 2024. El contrato con Saab refuerza la cooperación bilateral en materia de defensa y posiciona al Gripen como una alternativa europea al F-35 estadounidense o al Eurofighter, con un coste operativo inferior.
La decisión de comprar Gripen E responde a la necesidad de contar con un caza de última generación que pueda operar desde pistas cortas y carreteras, una ventaja táctica en un conflicto donde las bases aéreas son objetivo prioritario de la artillería y los misiles rusos.
El acuerdo llega en un momento en que la fuerza aérea ucraniana reclama más de 200 aeronaves modernas para alcanzar la paridad con la aviación rusa, que mantiene una superioridad numérica abrumadora. Moscú ha incrementado los bombardeos sobre infraestructuras energéticas y militares ucranianas, lo que hace más urgente la renovación de la flota.
Implicaciones para la industria europea
El contrato con Saab supone un espaldarazo a la industria sueca de defensa y un paso en la creación de un ecosistema de cazas europeos interoperables. Ucrania se convierte así en el primer operador de Gripen E fuera de Suecia y Brasil, país este último que ya los ha encargado para su propia fuerza aérea.
Desde el punto de vista geopolítico, la compra ucraniana consolida la apuesta por la base industrial de defensa europea frente a las ofertas estadounidenses y surcoreanas, que también compiten por el mercado de modernización de la aviación militar en el este de Europa.




