Una exfuncionaria de Defensa de Ucrania ha instado a SpaceX, la compañía aeroespacial del multimillonario estadounidense Elon Musk, a que refuerce las restricciones sobre los terminales Starlink que, según sus declaraciones, están llegando a manos de las fuerzas rusas a través de países intermediarios o terceros. El llamamiento se produjo el 27 de mayo de 2026 durante una conferencia celebrada en Ámsterdam, Países Bajos.
La compareciente, cuyo nombre no ha trascendido en el comunicado oficial, advirtió de que la utilización del servicio de internet por satélite por parte del ejército ruso vulnera las sanciones internacionales vigentes y socava el control de la infraestructura satelital en el contexto del conflicto ucraniano, según consta en fuentes presentes en el acto.
El dilema geopolítico de la conectividad comercial en guerra
Starlink, operado por SpaceX, ha sido un elemento clave en la defensa de Ucrania desde el inicio de la invasión a gran escala en 2022, proporcionando comunicaciones esenciales en zonas donde las redes terrestres resultaron dañadas. Sin embargo, su carácter comercial y la dificultad de monitorizar todos los terminales distribuidos han abierto una brecha que, según Kiev, está siendo explotada por Moscú.
Estos terminales están llegando a las fuerzas rusas a través de terceros países o intermediarios, y eso debe detenerse para preservar la integridad de las sanciones y la seguridad de nuestras tropas.
La exfuncionaria ucraniana no detalló el número de dispositivos que habrían sido desviados ni la ruta exacta de suministro, pero subrayó que la situación exige medidas inmediatas por parte de SpaceX, que hasta ahora no se ha pronunciado oficialmente sobre esta denuncia. La compañía ha defendido en el pasado su neutralidad en el conflicto, si bien ha aplicado restricciones geográficas en otras zonas de tensión, como Crimea y partes del Donbás.
El caso pone de relieve el creciente debate sobre el papel de las infraestructuras espaciales privadas en los conflictos armados y la necesidad de mecanismos de control más robustos para evitar que la tecnología diseñada para uso civil acabe sirviendo a fines militares no previstos por sus fabricantes.




