El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha anunciado la compra de aviones de combate Gripen a Suecia, en el marco de un acuerdo de defensa que refuerza las alianzas de Kiev con Europa. El pacto incluye la donación por parte de Estocolmo de 16 cazas Gripen modelo C y D a partir de 2027, una vez concluido el proceso de adquisición.
El acuerdo fue firmado el 28 de mayo de 2026 y prevé que Ucrania aporte su experiencia en el uso de drones en un momento en que Rusia denuncia ataques de la OTAN con vehículos no tripulados. La compra de estos aviones constituye un paso significativo en la modernización de las fuerzas aéreas ucranianas, que han operado durante la guerra con material mayoritariamente de la era soviética.
Un refuerzo para la defensa aérea ucraniana
Los cazas suecos Gripen, fabricados por Saab, son aviones polivalentes de cuarta generación, capaces de realizar misiones de ataque al suelo y defensa aérea. Suecia, que ingresó en la OTAN en 2024, ha sido uno de los aliados más activos en el suministro de material militar a Ucrania desde el inicio de la invasión rusa. El pacto incluye también formación de pilotos y mantenimiento de las aeronaves en territorio ucraniano, según fuentes del Ministerio de Defensa sueco.
Zelenski declaró durante la firma del acuerdo que “la capacidad aérea de Ucrania se fortalece con la incorporación de los Gripen, que serán una herramienta clave para defender nuestros cielos y avanzar hacia la victoria”. Por su parte, el Gobierno sueco subrayó que la donación forma parte de un paquete más amplio de asistencia militar valorado en miles de millones de coronas.
Implicaciones para el equilibrio regional
El acuerdo eleva la capacidad de disuasión de Ucrania frente a Rusia, que ha intensificado sus ataques aéreos sobre infraestructuras críticas en las últimas semanas. La entrega de los Gripen complementa la llegada de cazas F-16 estadounidenses, cuyas primeras unidades ya operan en suelo ucraniano. El Kremlin ha denunciado la operación como “una provocación directa de la OTAN” y ha advertido de que “no quedará sin respuesta”.
Para España, la compra de los Gripen no afecta directamente a sus fuerzas armadas, pero sí refuerza la postura de la Alianza Atlántica en el flanco este, donde España mantiene un contingente en Letonia y Eslovaquia. El Ministerio de Defensa español ha señalado que “todas las ayudas a Ucrania se coordinan dentro del marco aliado y contribuyen a la seguridad colectiva”.




