Un ataque con drones ucranianos ha alcanzado un terminal petrolero en San Petersburgo, según informaron fuentes oficiales rusas este sábado. El ataque, que se produce en el marco de la guerra entre Ucrania y Rusia, supone una escalada significativa al tratarse de infraestructura crítica energética ubicada en la segunda ciudad más grande del país, a más de 800 kilómetros de la frontera ucraniana.

Las autoridades rusas no han especificado los daños materiales ni las víctimas, pero el impacto en un terminal petrolero en el golfo de Finlandia tiene implicaciones para los mercados energéticos globales. San Petersburgo es un centro logístico clave para las exportaciones de crudo ruso, y un ataque de este tipo podría afectar a los flujos energéticos hacia Europa y otros destinos.

El ataque ucraniano, confirmado por fuentes de Kiev, se enmarca en la estrategia de las fuerzas ucranianas de golpear infraestructura estratégica dentro del territorio ruso, incluyendo refinerías y depósitos de combustible, con el objetivo de debilitar la capacidad logística y económica del Kremlin. Hasta ahora, la mayoría de estos ataques se habían concentrado en regiones fronterizas o en la península de Crimea.

Paralelamente, las fuerzas rusas han anunciado la toma de una importante ciudad en el este de Ucrania, aunque Kiev ha desmentido la información. El Ministerio de Defensa ruso afirmó en un comunicado que sus tropas han establecido control sobre un enclave urbano clave en la región de Donetsk, sin precisar el nombre de la localidad. El Estado Mayor ucraniano negó la pérdida y aseguró que los combates continúan en la zona.

Estos acontecimientos se producen en un momento de intensificación de las hostilidades en el frente oriental y en el mar Negro, donde ambos bandos han incrementado los ataques con drones y misiles. La comunidad internacional, incluida la Unión Europea, ha reiterado su condena a los ataques contra infraestructura civil y energética, aunque no se han pronunciado específicamente sobre el ataque a San Petersburgo.

El ataque al terminal petrolero en el Báltico representa un cambio táctico significativo, ya que demuestra la capacidad de Ucrania para proyectar poder a larga distancia, amenazando activos estratégicos rusos que hasta ahora se consideraban fuera del alcance de sus drones. Esta capacidad podría tener repercusiones en la seguridad energética europea, dado que cualquier interrupción en las exportaciones rusas afecta los precios del petróleo y el gas en el mercado global.