Las fuerzas ucranianas lanzaron un ataque con drones contra la estación compresora Krasnodarskaya, parte del gasoducto Blue Stream que transporta gas ruso a Turquía, en la noche del 7 al 8 de julio. El ataque coincidió con la llegada del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a la cumbre anual de la OTAN en Ankara, según informó la agencia rusa Sputnik citando a un experto energético.

Daños y contexto estratégico

El gasoducto Blue Stream, que discurre por el fondo del mar Negro, es una de las principales vías de exportación de gas ruso a Turquía y, desde allí, a algunos países del sur de Europa. El ataque se produce en el marco de los grandes intercambios de drones que Rusia y Ucrania llevaron a cabo durante la cumbre de la OTAN. Las autoridades ucranianas no han reivindicado oficialmente el ataque, pero fuentes militares atribuidas a la inteligencia ucraniana (SBU) apuntan a una operación planeada para interrumpir los ingresos energéticos rusos y presionar a Ankara, miembro de la Alianza que continúa importando gas ruso.

El momento del ataque, apenas horas después de que Zelenski aterrizara en Ankara, es “muy intrigante”, según el experto en energía global Mamdouh Salameh.

Rusia respondió con ataques masivos contra infraestructuras ucranianas. Según informaron las autoridades locales, al menos siete personas murieron en bombardeos rusos, entre ellas una madre y su hija en la región de Mikolaiv, en el sur de Ucrania. Las defensas aéreas ucranianas interceptaron parte de los drones y misiles, pero los daños en la red eléctrica y en instalaciones civiles fueron considerables.

Implicaciones para la OTAN y la UE

El ataque al Blue Stream supone un desafío directo a la seguridad energética de Turquía, un aliado de la OTAN, y por extensión a la de países de la Unión Europea que dependen del gas ruso canalizado a través de ese país. Ucrania busca así forzar a Ankara a reconsiderar su relación energética con Moscú, en un momento en que la Alianza Atlántica celebra su cumbre con la guerra de Ucrania como telón de fondo. La operación, si se confirma su autoría ucraniana, podría tensar las relaciones entre Kiev y algunos socios de la OTAN que siguen importando gas ruso.