El grupo sanitario marroquí Akdital tiene pendiente la adquisición del grupo hospitalario tunecino THG, pero el Consejo de Competencia de Túnez ha retrasado su aprobación sin fecha definida. La operación, que parecía encarrilada, se topa con un bloqueo técnico que, según fuentes conocedoras del proceso, esconde motivaciones políticas y diplomáticas en lugar de meras objeciones de competencia.
El presidente tunecino, Kaïs Saïed, ha mostrado una creciente vigilancia sobre las inversiones extranjeras en sectores estratégicos como la sanidad. En particular, la expansión de grupos marroquíes en Túnez genera recelos en un contexto de rivalidad regional. El retraso del Consejo de Competencia, un organismo independiente en teoría, se interpreta en círculos empresariales como una señal de que el gobierno tunecino quiere examinar con lupa el desembarco de Akdital.
Akdital, con una red de más de una decena de clínicas en Marruecos, busca su primera expansión internacional a través de THG, que opera varios centros hospitalarios en ciudades clave de Túnez. La operación sigue criterios comerciales, pero la decisión de Saïed de mantener un estricto control sobre la influencia económica marroquí añade un componente soberanista al expediente.
Para España, el desenlace de esta compra es relevante. El sector sanitario español tiene intereses en el norte de África y compite con operadores marroquíes por contratos y adquisiciones. Si Akdital logra finalmente su entrada en Túnez, aumentaría la presencia marroquí en un mercado donde España también busca posicionarse. La demora del regulador tunecino, sin embargo, deja un margen de maniobra para que actores españoles puedan plantear alternativas.
De momento, ni Akdital ni THG han hecho declaraciones públicas. El silencio oficial contrasta con las gestiones diplomáticas que, según fuentes próximas al expediente, se están intensificando entre Rabat y Túnez para desbloquear la situación.




