El 27 de junio de 2026, un tribunal tunecino ha condenado a 25 años de prisión a la histórica opositora y defensora de los derechos humanos Sihem Bensedrine. Bensedrine, que presidió la Instance Vérité et Dignité (IVD), el organismo encargado de investigar las violaciones de derechos humanos durante la dictadura de Ben Alí, ha calificado la sentencia como dictada por un «régimen totalitario que quiere eliminar el legado de la IVD».

Una condena que marca un hito en la represión

La condena, de una dureza excepcional, se produce en un contexto de creciente represión política en Túnez. Según Bensedrine, la sentencia busca borrar el trabajo de la IVD, que documentó abusos sistemáticos durante el régimen anterior. La activista, figura clave de la oposición tunecina, ha sido encarcelada en medio de una oleada de detenciones de críticos con el actual gobierno.

La pena es dictada por un régimen totalitario que quiere eliminar el legado de la IVD.

La noticia ha provocado reacciones internacionales. Organizaciones de derechos humanos han denunciado la sentencia como un ataque contra la libertad de expresión y la memoria histórica del país magrebí. Túnez, considerado durante años el único éxito de la Primavera Árabe, ha visto un retroceso democrático acelerado desde la concentración de poderes en el presidente Kais Saied a partir de 2021.

Bensedrine fue una de las voces más activas en la exigencia de justicia transicional tras la caída de Ben Alí en 2011. Su IVD recopiló miles de testimonios de víctimas y emitió informes que señalaban a altos cargos del antiguo régimen. Ahora, según sus propias declaraciones, paga el precio de haber buscado la verdad.