Un nuevo estudio ha destapado que cientos de miles de centros laborales en todo el mundo utilizan herramientas de monitorización de empleados que filtran datos personales a gigantes tecnológicos como Meta y Google. La investigación, dirigida por Stephanie Nguyen, investigadora del Centro de Derecho y Tecnología de la Facultad de Derecho de Columbia, revela que estos programas de seguimiento comparten información no solo con los empleadores, sino también con plataformas publicitarias y corredores de datos.

Según el estudio, la mayoría de estas herramientas envían datos a servidores controlados por Meta y Google, lo que permite a estas empresas construir perfiles detallados de los trabajadores. Entre la información filtrada se incluyen tiempos de actividad, pulsaciones de teclas, capturas de pantalla y ubicación, datos que luego pueden ser utilizados para fines publicitarios o de análisis de comportamiento.

Hemos encontrado que la monitorización laboral se ha convertido en un vector masivo de recolección de datos para las grandes plataformas, muchas veces sin el conocimiento o consentimiento explícito de los empleados.

La investigación señala que empresas como Time Doctor, Hubstaff y Teramind están entre las aplicaciones analizadas, y que el flujo de datos hacia Meta y Google se produce incluso cuando los empleados no están usando activamente esas plataformas. La dependencia estructural de la infraestructura de datos controlada por gigantes tecnológicos extranjeros plantea serios riesgos para la privacidad y la soberanía digital de los trabajadores.

El hallazgo cobra especial relevancia en un contexto donde el teletrabajo y la supervisión remota se han generalizado tras la pandemia. Organizaciones de derechos digitales han instado a los reguladores a investigar estas prácticas y a exigir transparencia a las empresas de software de seguimiento.