El presidente de la República Democrática del Congo, Félix Tshisekedi, ha empezado a promover abiertamente la posibilidad de un tercer mandato, una opción que hasta hace poco era tabú en el país africano. Sus aliados políticos han preparado el terreno durante meses para un cambio constitucional que le permita presentarse a la reelección después de 2028, según ha podido confirmar este periódico a través de fuentes diplomáticas en Kinshasa.

El fin del tabú

En un movimiento que no ha pasado desapercibido para la comunidad internacional, Tshisekedi ha decidido dejar atrás los tanteos y asumir públicamente su intención de continuar al frente del Estado. La estrategia ha sido meticulosa: primero, dirigentes afines al presidente fueron sembrando la idea en los medios locales y en actos oficiales; ahora, el propio mandatario ha roto el silencio.

La Constitución congoleña, en su artículo 70, limita a dos el número de mandatos consecutivos, pero el entorno de Tshisekedi ya baraja una reforma o la convocatoria de un referéndum que elimine esa restricción. El debate sobre la revisión constitucional se ha instalado en la agenda política del país, con un claro respaldo del partido en el poder y de sectores de la oposición cooptados, según ha denunciado la sociedad civil en un comunicado.

Consecuencias geopolíticas

La posible extensión del mandato del presidente congoleño tiene implicaciones que van más allá de sus fronteras. La RDC alberga las mayores reservas mundiales de cobalto y coltán, minerales estratégicos para la fabricación de baterías y dispositivos electrónicos. Tanto Francia como España mantienen estrechos vínculos comerciales con Kinshasa y han expresado en privado su preocupación por la deriva autoritaria, según fuentes diplomáticas europeas.

La Unión Europea, que ha financiado proyectos de desarrollo en la región de los Grandes Lagos, sigue con atención el proceso. Cualquier ruptura del orden constitucional podría comprometer la estabilidad regional, ya que la RDC es un actor clave en la lucha contra los grupos armados en el este del país y en la contención de la influencia de Ruanda.

Por el momento, la oposición congoleña se ha mostrado dividida ante la maniobra de Tshisekedi. Mientras algunos partidos han anunciado que recurrirán a los tribunales, otros parecen dispuestos a negociar un reparto del poder. El presidente cuenta con una mayoría suficiente en la Asamblea Nacional para impulsar cualquier reforma, aunque el camino hacia un tercer mandato aún deberá sortear obstáculos jurídicos y diplomáticos.