El presidente de la República Democrática del Congo, Félix Tshisekedi, se prepara para promulgar una ley que le permitiría optar a un tercer mandato en las elecciones de 2028, en una maniobra que ha provocado una oleada de protestas en el país. El pasado viernes 12 de junio, dos manifestantes fallecieron durante un sitio de protesta frente a la Asamblea Nacional en Kinshasa, la capital congoleña.
Una reforma constitucional bajo sospecha
La oposición y amplios sectores de la sociedad civil consideran que la reforma constitucional impulsada por Tshisekedi constituye un golpe a la democracia y un intento de perpetuarse en el poder. La nueva ley, que está a punto de ser promulgada, modificaría los límites al mandato presidencial establecidos en la Constitución de 2006, permitiendo al presidente presentarse por tercera vez consecutiva.
Los analistas señalan que la situación podría desencadenar una crisis política y de seguridad en un país ya frágil, clave para la estabilidad de África Central. La RDC posee vastos yacimientos de cobalto, cobre y coltán, materiales estratégicos para la industria tecnológica europea, lo que otorga relevancia global al conflicto interno.
El riesgo de una escalada
Las protestas no han cesado desde el anuncio de la reforma. Las fuerzas de seguridad han dispersado concentraciones en varias ciudades, y el balance de víctimas podría aumentar. Organizaciones de derechos humanos han instado al Gobierno a respetar el derecho a la manifestación pacífica. Tshisekedi, que llegó al poder en 2019 tras la primera transición pacífica del país, ha defendido la reforma como una actualización necesaria del texto constitucional, pero sus críticos la ven como un retroceso autoritario.




