El presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, acordaron este jueves en Pekín un paquete de compromisos por parte de China en sectores clave como la soja, la energía y la compra de aeronaves, en un intento de ambas administraciones por estabilizar sus relaciones tras años de tensiones comerciales y de seguridad.

La reunión, que duró dos horas y quince minutos, sentó las bases para que Washington y Pekín retomen un diálogo constructivo, según informaron fuentes de la Casa Blanca y de la Presidencia china. El encuentro se produce en un contexto de elevada tensión geopolítica, con el programa nuclear iraní como telón de fondo y las exportaciones estadounidenses como moneda de cambio.

El paquete de compromisos incluye la adquisición china de soja, productos energéticos y aeronaves estadounidenses, sectores que han sufrido los aranceles recíprocos impuestos durante la etapa comercial más dura entre ambas potencias. Para Trump, la cumbre representa una oportunidad de mostrar avances concretos de cara a su electorado agrícola e industrial.

La reunión, calificada por ambas partes como constructiva, no se limitó a lo comercial. Los presidentes abordaron también la situación en Oriente Próximo y la posición de Irán, sin que trascendieran acuerdos concretos en ese ámbito. Pekín, que mantiene vínculos comerciales y petroleros con Teherán, evitó comprometerse públicamente a presionar al régimen iraní.

El resultado de la cumbre refuerza la tesis de que China está dispuesta a hacer concesiones económicas para aliviar la presión estadounidense y mantener abiertos los canales diplomáticos, mientras Trump busca capitalizar el encuentro como un éxito de su política exterior en un año electoral clave.